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Eco-lógico 2021-05-04 | Comentarios:

Mejorar el ambiente: ¿Posible?

Mejorar el ambiente: ¿Posible?

Colaboración especial: Stephan Miethke

 

La siguiente reflexión surge de la pregunta ¿Cómo contribuimos a mejorar la situación actual del medio ambiente? La respuesta, que hizo parte del reciente programa radial Meridiano Ambiental de la U F. M. Estéreo, es el origen del presente escrito que Stephan Miethke nos comparte hoy en Buena Gente Periódico.  Esta es una pregunta que deberíamos hacernos todos.

 

Primero me parece importante aclarar que, según mi concepto, el ambiente es una totalidad: es el conjunto de las circunstancias sociales y naturales que nos rodean y que condicionan la vida de cualquier ser vivo en el contexto de su respectiva comunidad. Además, estoy convencido de que vivir significa intervenir y perturbar el equilibrio del ambiente; por ejemplo, la fruta que me como le quita (en principio) a la planta la opción de multiplicarse. O el oxígeno, que inspira un caballo ya no está disponible para los demás seres vivos en su entorno inmediato. Mejor dicho, pensar que se puede lograr un equilibrio constante y permanente en el ambiente es una ilusión.

 

Así las cosas, lo que se debe perseguir es un equilibrio oscilante. Cada intervención en el ambiente requiere, tarde o temprano, su recompensa para restituir el balance anterior. Es un principio que se conoce en Alemania, mi país de procedencia, desde hace mucho tiempo en la economía de los bosques: por cada árbol que se talle hay que sembrar dos o tres nuevos que recompensen la pérdida. Sin embargo, la recompensa no puede ser cualquier cosa, como se piensa en algunos de los países industrializados al establecer un costo por cada tonelada de CO2 . Esta respuesta capitalista anima el comercio de dióxido de carbono (y ayuda ganar buen dinero), pero no reduce realmente la producción del gas que contribuye al calentamiento del planeta.

 

Foto: El Ambiente es una totalidad que incluye tanto lo natural como lo social y cultural.

 

Entonces, ¿Cómo mejorar el ambiente? Creo que un paso de la mayor importancia es la formación de la conciencia de cada uno y de la comunidad – en estos días se habla mucho de la “inmunidad de rebaño” que se debe alcanzar para superar la pandemia del COVID-19 – lo que requiere el ambiente es una “Conciencia de Rebaño”. Para ello será imprescindible despedirnos de una concepción de la época moderna según el cual nosotros, los seres humanos nos diferenciamos de la naturaleza.

 

Es que el progreso de las ciencias exactas y de la técnica ha estimulado un pensamiento según el cual nosotros estamos exentos de las reglas y normas de la naturaleza, y eso es un error fatal. Aunque, por ejemplo, hemos aprendido a protegernos contra las precipitaciones y avanzado en la superación de largas distancias con alta velocidad, etc., seguimos siendo sometidos a las fuerzas insuperables como lo muestran los fenómenos catastróficos, tales como huracanes o erupciones volcánicas. Seguimos siendo vulnerables, además estamos contribuyendo a la destrucción de las condiciones de vida, no solo de los seres humanos.

 

Con una conciencia crítica y cada vez más agudizada podemos actuar también de modo práctico para mejorar el ambiente. Aquí menciono solo algunos ejemplos; aunque sé que pueden existir muchas más actividades para poner en práctica. Ya se sabe que es urgente reducir el plástico, es decir, usar bolsas de tela para hacer nuestros mercados; o reducir el consumo de carne, ya que su producción requiere más energía y recursos que el equivalente en comida vegetal; aportar al máximo al reciclaje al seleccionar los residuos; reducir dónde sea posible la selladura de la tierra con cemento y asfalto y sembrar más bien plantas donde se ofrezca una oportunidad; consumir productos locales para reducir la huella de carbono causada por el transporte.

 

Foto: Consumir productos locales para reducir la huella de carbono causada por el transporte.

 

No quiero terminar sin insistir en un campo de muchísima importancia para mejorar el ambiente: la política. Según mi concepción, la política es aquel campo de la acción humana donde se determinan las normas y reglas de nuestra convivencia; y estas reglas y normas no definen a unos pocos, sino a todos los que estamos conscientes de nuestra responsabilidad política, pues con nuestro voto estamos delegando nuestro poder como soberano - ¡el pueblo! - a unos representantes que en nombre nuestro deciden sobre estas reglas y normas. Y ahí nuestra responsabilidad y poder: dejemos de votar por los que están buscando su propio bien, haciendo políticas a costo de un ambiente sano, tanto social como natural. Dejemos de votar a favor de los que siembran odio, dejemos de votar a favor de los que buscan enriquecerse sin que les importe “una naturaleza intacta”, como sucedió en Salento en la reciente celebración de la Semana Santa.

 

Seamos ambientalistas en lo social y lo natural, bien informados sobre las interdependencias entre el uno y el otro y con conciencia crítica, es decir, amables y responsables con nuestros contemporáneos, también con las futuras generaciones y, a la vez, con una naturaleza de la cual depende nuestra sobrevivencia como humanidad.

 

Foto: Seamos ambientalistas en lo social y lo natural – bien informados sobre las interdependencias entre el uno y el otro.

 

Fuente Fotos: Stephan Miethke


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