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Colombia Posible 2021-04-22 | Comentarios:

¿Qué nos dejó el 21 N? La siembra de la lucha que permanece

¿Qué nos dejó el 21 N? La siembra de la lucha que permanece

Por: Norberto Marín Clavijo

 

El 22 de noviembre de 2019, irrumpe en la tranquilidad de un pueblo muy colombiano ―es decir, un lugar donde todo gira alrededor de su plaza central― un grupo de personas diversas y disonantes para el paisaje cotidiano de este lugar. En estos pueblos, las adversidades y sufrimientos nacionales y locales se hacen comunes, sobre los que ya no se derrama ni sudor ni lágrimas, porque son una extensión del cuerpo y del alma ya acostumbrados a las calamidades. Es así como este grupo desafinado, que se llaman a sí mismos “Sembrando lucha”, les dicen de distintas maneras a los cuerpos habituados al mal vivir, que otros pueblos menos colombianos son posibles, sin renunciar a ser colombianos. Esto es, que los males pueden ser sustituidos, que se puede vivir mejor, que se puede cuidar lo otro y que eso garantiza el bienestar de todos. “Sembrando lucha” llegó para quedarse y el tiempo les ha dado la razón. Hoy, abril de 2021 y con una pandemia a cuestas, siguen realizando acciones en defensa del territorio y la promoción de una ciudadanía crítica.

 

Conversamos con Maritza Alejandra Farfán Rave, quien nos cuenta que “Sembrando lucha” es un movimiento social que surge en el marco del paro nacional del 2019 en Calarcá, Quindío. En los miembros de los movimientos sociales se hace presente una especie de sensibilidad más amplia y profunda que la de las demás personas. Esta les permite ver la injusticia o problemática donde todo parece normal, donde nadie se siente afectado, donde nadie escucha esos gritos de ayuda. Aunque no solo son gritos o demandas bien estructuradas por medio de un lenguaje proposicional ―característica humana―, también son miradas y corporalidades diferentes que denotan inconformidad, la demanda de la mirada de un animal que quiere huir del dolor y busca el placer o manifestaciones imaginadas de las inconformidades de la naturaleza. Estos y otros temas y actividades hacen parte de las acciones que “Sembrando lucha” realiza en Calarcá, que hoy cuenta con un grupo que construye sentidos y espacios de esperanza.

 

Buena Gente Periódico (BGP): ¿Qué es sembrando lucha? ¿Desde cuándo vienen reuniéndose?

 

Maritza Alejandra Farfán (MAF): somos el remanente de esa movilización del paro nacional del 21 de noviembre del 2019. Ahora nos identificados como un movimiento social que queremos generar una transformación local. Nuestra primera reunión fue el 22 N, después de la movilización grande que hubo en Armenia, Quindío, convocada a nivel nacional. Decidimos convocar a la gente a la plaza de Bolívar de Calarcá (Quindío), para empezar una movilización y un despertar en un municipio que ha sido muy apático a las movilizaciones, a las marchas. Además, para descentralizar la protesta social y facilitarle la participación a las personas que no tenían cómo desplazarse a la capital.  La decisión de hacer las actividades en Calarcá también la tomamos para darle un enfoque más territorial y más local, para descentralizar esa lucha de la capital que es lo tradicional en Colombia y para que nuestras realidades y necesidades calarqueñas hicieran parte de las reclamaciones.

 

A nivel nacional se hablaba de la reforma tributaria, de la educación en general. Empezamos a indagar cuáles son las realidades de la ciudad, como un hospital que está en la quiebra, atrasado con los salarios de los trabajadores, unas administraciones corruptas, unas problemáticas con la empresa pública EMCA y que ahora es administrada por multipropósitos. Un líder estudiantil que vive en Calarcá nos contó que solo el 3 % de los estudiantes calarqueños pasan a la Universidad del Quindío.  Mostramos todo eso, pusimos en evidencia esa realidad en contexto en varias actividades: velatones, en cartelatones, y otras.  Así, hablamos del hospital de Calarcá, de la administración del municipio, de los servicios públicos, de las problemáticas ambientales que amenazan a Calarcá. Sabemos que todo es conjunto a nivel nacional, pero queríamos llevarlas al contexto calarqueño.

 

BGP: ¿Qué actividades han realizado?

 

MAF: Empezamos el 22 de noviembre con una velatón, luego desarrollamos otras por la muerte de los líderes sociales y los feminicidios. También hicimos conciertos al parque; pedagogía al parque ―clases sobre temas específicos―, hablamos de la constitución política, temas de participación ciudadana, ambientales; cine al parque, donde presentamos algunos documentales; y caminatas por el territorio con pedagogía ambiental. Descentralizamos el parque y estuvimos en dos corregimientos del municipio donde hicimos plantones y cartelatones para los plantones. Hubo días donde solo nos reunimos para hacer carteles para los plantones. También hicimos 3 marchas por el municipio, limonadas en la calle (3 en la plaza de mercado y 1 en Barcelona), y un canelazo en el parque en la noche. En torno a la olla pusimos los carteles y ofrecimos a la gente esa bebida para hablarle de los temas que allí nos competían. Ahora, paralelas a la movilización social, están las líneas de trabajo enfocadas en procesos barriales y la pedagogía ambiental. Seguiremos haciendo talleres, caminatas y sembratones.

 

 

BGP: ¿Cuáles son los temas de trabajo?

 

MAF: Al inicio fue movilización social y la protesta, para elevar la voz frente un gobierno que asesina líderes sociales, frente a un sistema inequitativo de miseria, desigual, frente a un sistema de salud que está enfermo. Ahora nos hemos centrado en tres líneas: la pedagogía ambiental, que es una respuesta a la supervivencia y es un tema que recoge a muchos. Trabajamos en jornadas de siembra, de cuidado de quebradas, de visitas a predios donde se hacen procesos de resistencia, charlas sobre temas ambientales y sobre lo que podemos hacer como ciudadanos frente a esas problemáticas locales en cuanto a la denuncia, la veeduría. Asimismo, acciones concretas como siembra, limpieza, recolección de basuras, y recorrer el territorio y reconocerlo. Otro tema es la educación popular, hemos pensado en un plan piloto de pre-Icfes popular. Tenemos varios profes voluntarios para asesorar estudiantes en barrios populares, que este año vayan a presentar las pruebas de Estado en las diferentes ciencias.  Desde el apoyo psicosocial, enseñarles algunas claves para manejar ansiedades y miedos.

 

Pensamos en fomentar la conciencia ciudadana y el pensamiento crítico a través de talleres de acción participación, donde mostremos cortos, para que la gente tome conciencia y se empodere, reconozca las problemáticas locales y se comprometa en su transformación. Finalmente, el tema político. Una autocrítica era que no estábamos hablando de los temas políticos ni de lo político electoral y reconocimos que nos conocimos en un acto político, en una movilización social. En ese orden de ideas, definimos que vamos a hablar de corrupción, de la necesidad de tomar conciencia de un voto seguro, consciente, digno así sea en blanco. Dentro de los temas están los índices de corrupción y cómo hacer las denuncias. También fomentar la participación ciudadana en aquellos mecanismos donde la ciudadanía puede elevar su voz para ocupar espacios de poder, sin sesgarnos ni con una bandera partidista ni una ideología política.

 

 

BGP: ¿Cuál es su posición frente al estado actual del país?

 

MAF: nos conocimos en el 21 de noviembre, nos une la rebeldía, la protesta, la inconformidad frente a un Estado que lo dirigen las mismas familias ricas y poderosas. Un Estado que ha desangrado a la población en todos los sentidos: el sistema de salud está en quiebra, la economía es sostenida por la clase media y baja. Obviamente un gobierno que auspicia la destrucción del territorio, pero que, además, asesina a quienes defienden esos territorios. Nuestra posición frente a lo del país es una posición crítica, que discutimos, pero no hay que desconocerla. Debemos trabajar en lo local, no llegamos a ningún punto si seguimos solo discutiendo lo que sucede en la generalidad del país porque es muy complejo, es muy amplio. Entonces nos reconocemos en esa realidad nacional, pero desde las realidades locales.

 

BGP: ¿Cuál es su visión de nuestro territorio (Quindío)?

 

MAF: nos reconocemos como un territorio megadiverso y enriquecido en todos los sentidos, pero que necesita y le urge un cambio de gobernanza. Sobre todo, un cambio ciudadano, un despertar ciudadano, por eso creo que no hemos dejado de hacer. En este momento no somos la misma cantidad ni la misma calidad de los que llegamos el 22 noviembre a la plaza de Bolívar de Calarcá: somos los que hemos persistido y resistido, y los que queremos seguir y dar continuidad a este proceso para poder generar una transformación. Si no es en todo el municipio, por lo menos un despertar de la conciencia de los lugares donde vamos a ir, de nuestras familias, de los más cercanos y de mantener una llama viva en un municipio que ha estado dormido durante muchísimos años.

 

BGP: ¿Consideran que sus actividades ayudan a construir imaginarios de esperanza?

 

MAF: sí, alguien hace poco me decía que lo “bonito de ese proceso es que no han dejado de ser y de hacer”. Como bien lo dije, no somos la misma cantidad, pero hemos logrado un proceso de calidad que está creciendo. No hemos logrado acciones contundentes o que eliminen lo que está sucediendo, pero creemos que sí somos o promovemos una esperanza por el solo hecho de estar. Estamos en una sociedad rota, donde se ha roto el tejido social, donde nos han dividido en colores, ideologías, en partidos, en clases económicas y sociales. El solo hecho de podernos juntar y mantenernos juntos en nuestra diversidad y diferencias nos da una esperanza.

 

 

Pueden conocer más de las actividades del grupo en Paro Nacional - Calarcá | Facebook

 

 

Fotos fuente: Maritza Alejandra Farfán R.


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